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EL LUGAR EQUIVOCADO Y LA PERSONA ERRONEA. |
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Es la causa de muchas de las afecciones que llevan a los pacientes al hospital. Acaba de comenzar el año laboral, el recuerdo de las vacaciones todavía sigue presente y, sin embargo, a dos de cada diez argentinos les cuesta retomar el ritmo diario, están desganados y la tensión acumulada en los hombros y el cuello les ruegan un descanso. Esto, sin duda, es señal de una reducción de la calidad de vida, y un aumento del nivel de estrés cotidiano, lo que en el último año se manifestó en las consultas hospitalarias: la mitad de las personas atendidas en los consultorios externos de los centros de asistencia pública porteños y bonaerenses presentaron cuadros leves a graves de ansiedad y depresión, según cifras del Ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires. |
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"El estrés es la sensación de enfrentar una amenaza que no se puede sobrellevar y la reacción principal es el miedo a lo que provoca la amenaza. La ansiedad, en cambio, es un temor de menor intensidad que el miedo sin un origen específico" resumió el Dr. Daniel López Rosetti. Estos síntomas generados por los conflictos, las discusiones o las exigencias cotidianas no son otra cosa que variaciones de otro síndrome, el de ansiedad, que incluye la ansiedad generalizada, los ataques de pánico, las fobias, la depresión. Sensaciones A estas sensaciones que provoca la respuesta del organismo al estrés cotidiano se sumará el trastorno del sueño-la persona tiene problemas para conciliarlo, tiene el sueño interrumpido o logró dormir, pero a la mañana tiene la sensación de no haber descansado- o los problemas físicos como las alteraciones gástricas, cardíacas y en la piel, las respuestas alérgicas o las enfermedades psicosomáticas. A la institución concurre persona con trastornos del sueño, dolor en la espalda, gastritis, o hemorroides. "Tienen un trasfondo orgánico exacerbado por una alta tensión generalizada-indicó Odessky- Por eso es que la persona debe aprender a desarrollar una mayor sensibilidad y conocimiento personal que le permita darse cuenta de que está en un lugar o ante un estímulo "tóxico" y detecte a tiempo sus reacciones, como la taquicardia, la sudoración o los espasmos musculares y las actitudes inconscientes. Pero, lo más importante, es darse cuenta a tiempo y evitar que el cuerpo transforme esa sensación de ansiedad, desgano, depresión o agotamiento a estas alturas del año en enfermedades. El ejercicio físico, las actividades recreativas y algún hobby pueden contribuir a canalizar las tensiones cotidianas y ayudarnos a recuperar la engría necesaria en la cuenta regresiva para las próximas vacaciones. |
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| La Nacion, 17 de Marzo de 2007 | |
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